miércoles, 15 de octubre de 2008

Karn Evil 9 1st Impression - Emerson, Lake, & Palmer



Emerson, Lake & Palmer (también conocida como ELP) fue el primer supergrupo de rock progresivo formado en 1970 por el teclista Keith Emerson, el bajista, guitarrista y cantante Greg Lake y el batería Carl Palmer. Emerson provenía del grupo The Nice, Greg Lake participó como bajista y vocalista en los dos primeros álbumes de King Crimson, y Carl Palmer fue batería de Atomic Rooster y del grupo de rock sicodélico The Crazy World of Arthur Brown. Llamado inicialmente HELP (Hendrix, Emerson, Lake, & Palmer) pues incluiría en sus filas a Jimi Hendrix, pero su muerte en septiembre de 1970 truncó el proyecto.

El sonido de ELP está dominado por el órgano Hammond y el sintetizador Moog, interpretados por el extravagante Emerson. Sus composiciones están fuertemente influenciadas por la música clásica con aditamentos de jazz y hard rock. Muchas de sus piezas poseen arreglos, incluso extractos, de música clásica.

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lunes, 13 de octubre de 2008

Lobo marino siendo empernado.

video

Extractos de la conversación entre lobos marinos:

LoboMarino1: CHEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!! LA CONCHA DE TU MADREEEEE!!! DONDE CARAJO DEJASTE EL CONTROL REMOTO!? DALE QUE ME PIERDO EL PARTIDO DE ARGENTINA!

LobaMarina2: Y YO QUE MIERDA SEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!! PEDAZO DE INFELIZ, AL LADO TUYO LO TENEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!

LM1 (prendiendo el TV plasma 78'' escondido debajo de la roca): EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHH!!! PENALAZO FUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!

LM2 (bastante alzada): YA FUEEEEEEEEEEEEE!! VAMOS A COJEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER!!!!!!!!

LM1 (insertándole su miembro de importante tamaño): QUERÉS COJER? AHI TENEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!

Jajajajajaja, no puedo parar de reirme cuando veo este video.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

Basta de gente depresiva

Me molesta la gente que vive lamentándose de su vida. Los que se creen que hay una conspiración en su contra, los que piensan que todos viven más felices que ellos, los que se preguntan qué hicieron para merecer la situación por la que están viviendo. No, lo que vivís no es culpa de otros, capaz que tampoco de vos. O quizás si, pero eso no cambia el pasado. Hay situaciones que simplemente tenés que aceptar, son así, no hay vuelta que darle. Son irreversibles. Hay otras que, por el contrario, sí se pueden cambiar. Pero no van a cambiar por el solo hecho de lamentarse, cada uno debe tomar la iniciativa de su vida y ocuparse de buscar las soluciones. Y no, no vas a ser premiado en otra vida por lo que sufriste en esta, y si sos bueno no va a venir una retribución divina que haga de tu vida un paraíso. Las actitudes buenas se deben hacer basándose en tu propia moral, y no buscando una recompensa por hacer el bien. Simplemente sintiéndote satisfecho por no ser hipócrita con uno mismo.

Y sí, la vida es injusta. El concepto de justicia es un concepto humano y subjetivo, por lo tanto según nuestros propios parámetros, la naturaleza siempre va a ser injusta. Pero no merecemos, simplemente somos. Para mí, hay que evitar ese tipo de planteos, que denotan una debilidad de carácter. El intentar que la culpa recaiga sobre otro, o incluso sobre uno mismo. No importa de quién es la culpa, lo importante es quién lo va a solucionar. Si hay posibilidades de llegar a una solución por nosotros mismos, entonces tenemos que esforzarnos para lograrlo. Si la solución depende de otras personas, se debe seguir adelante pensando que hagas lo que hagas, no depende de vos, por lo tanto no tiene sentido preocuparse ni quedarse cruzado de brazos esperando a que caiga del cielo.

Aún así, creo que todos, en algún momento de sus vidas, se han formulado esa pregunta estúpida, sin sentido, que sin embargo permite descargar por momentos los sentimientos de ira e impotencia ante situaciones ajenas a uno mismo. Y admito que tampoco soy la excepción, que también me he preguntado: ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto?. Pero ya no. Aprendí a aceptarme como soy, a aceptar que ciertas cosas no dependen de mí, y si no me llegan nunca, por más triste que sea, lo tendré que aceptar. Y en aquellas cosas en las que sí pueda influir, haré todo lo posible para mejorar.

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jueves, 4 de septiembre de 2008

Quitando ladrillos del muro

Nunca te pusiste a pensar qué increíble es el ojo? Una forma perfecta para moverse sin dificultad en casi cualquier dirección, la capacidad de captar infinitas tonalidades de colores, movimiento, dimensiones espaciales... Y la habilidad de captar la atención, de comunicar tantas cosas con sólo una mirada, es realmente asombrosa. Mantener una mirada a los ojos del otro por más de un segundo puede ser un momento incómodo al principio. Uno no entiende el motivo de la mirada, el otro no sabe cómo va a reaccionar ante la mirada el anterior. Pero puede suceder que en un momento todo resulte claro, que las miradas traspasen los ojos y lleguen a entender. Y en ese momento quizás la mirada seria o extrañada se convierta en una mirada amistosa, en una sonrisa, aquella sonrisa que desde un primer momento cautiva, y brinda una sensación indescriptible de felicidad. La felicidad de tener la certeza de que esa sonrisa está pura y exclusivamente dirigida hacia mí.

Y luego, los temores de siempre, completamente irracionales por supuesto, y no por eso menos potentes y paralizantes. Nuevamente el bloqueo cerebral, y la voz que grita en el interior "DECÍ ALGO" y que es peor, porque bloquea aún más. Y finalmente, lo mismo de siempre, seguimos siendo dos desconocidos que se cruzan miradas una vez cada mes y medio, 2 meses. Y el vano intento de ser positivo, de engañarme diciendo "La próxima vez me animo".

Tengo la certeza de que yo mismo construí este muro mental, como defensa, para evitar el rechazo, el quedar en ridículo. Sin embargo, lo que me servía de defensa terminó eclipsando y ocultando mi personalidad. La única manera de escapar a ese bloqueo es derribando el muro, que al fin y al cabo, soy simplemente yo mismo. Esa lucha con uno mismo es difícil y requiere mucha fuerza de voluntad, pero esta vez estoy dispuesto a vencerme porque tengo una motivación, un objetivo concreto y único.

No sé por qué posteo esto. Quizás me arrepienta y lo borre, quizás no lo publique nunca. Pero el simple hecho de haber intentado algo que no se me hubiese cruzado por la cabeza hace no tanto tiempo hace que valga la pena escribirlo. Por más que no lo leas, por más que no te importe.

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lunes, 18 de agosto de 2008

In The Court Of The Crimson King - King Crimson



Con influencias tan variadas como el jazz, la música clásica, el rock pesado, experimental y psicodélico, King Crimson es una banda pionera del rock progresivo. Su primer disco, In The Court Of The Crimson King, de 1969, es considerado el primer álbum de rock progresivo de la historia. Formado inicialmente por el guitarrista Robert Fripp, el bajista y cantante Greg Lake (que posteriormente formaría el trío progresivo Emerson, Lake and Palmer), el baterista Michael Giles, el multi-instrumentista Ian McDonald y Peter Sinfield, quien escribiría las letras.




In The Court Of The Crimson King

Canciones:

1. 21st Century Schizoid Man (7:20)
2. I Talk To The Wind (6:05)
3. Epitaph (8:47)
a) March For No Reason
b) Tomorrow And Tomorrow
4. Moonchild (12:11)
a) The dream
b) The illusion
5. The Court Of The Crimson King (9:22)
a) The Return Of The Fire Witch
b) The Dance Of The Puppets

Tiempo Total: 43:45

Integrantes:
- Robert Fripp / guitarra
- Greg Lake / bajo, vocales
- Ian McDonald / teclado, melotrón, vocales
- Michael Giles / batería, percusión, vocales
- Peter Sinfield / letras


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jueves, 10 de julio de 2008

Individualidad

El miedo a ser nosotros mismos, a ser una personalidad individual, única, distinta a todos, a tener que tomar nuestras propias decisiones, con el riesgo de tomar el camino equivocado, hace que rechacemos la individualidad, que nos unamos a un grupo social o tribu, perdiendo cualquier característica que nos distinga, pasando a formar parte de una masa de clones.

¿Te cuesta ser vos mismo? ¿Te falta carácter para formar o mantener tus propios principios y tu propia identidad, sin importarte la presión de la sociedad? No importa, ya tenés la solución! Unite a una tribu social, y te viene un pack de personalidad ya formado, exactamente igual al de todos los otros! Tenés una amplia variedad para elegir: emos, punks, comunistas, neonazis, darks, floggers, cumbieros, reggetoneros, hippies, glams, metaleros, rolingas, y muchos más. Una etiqueta que resume tu música, tu moda, tu actitud, tu ideología, tus pensamientos. Ya no tenés que gastarte en pensar las cosas vos mismo, ponete una etiqueta y comprás un molde prefabricado de personalidad. Ahora ya podés seguir a las masas sin que se burlen de vos, es más, ahora podés burlarte de algún otro inadaptado, putearlo y hasta pegarle, y sentirte por un instante alguien importante, idolatrado por los demás.

Pero tenés que cuidarte, no se te ocurra NUNCA ir en contra del grupo! Si la máxima del grupo es no estudiar, no esforzarse, no trabajar, pelearse con el otro porque se viste distinto o escucha otra cosa o “piensa” distinto a vos, destruir el sistema opresor, no respetar las leyes ni tener valores morales… Si es así, NI SE TE OCURRA poner por encima del grupo tus principios. Las consecuencias pueden ser terribles. Te van a expulsar del grupo, y vas a quedar solo.

Y ese es tu mayor temor, la soledad, porque cuando estabas nadando con la corriente no tenías que tomar decisiones, te guiabas por lo que hacían los demás… Pero en la soledad volvés a ser un individuo, tenés que tomar decisiones y pensar por vos mismo, y te exponés al fracaso. Pero al menos si fracasás, fracasaste VOS. Como individuo. Tenés el mérito de haberlo intentado, y probablemente, la fortaleza de levantarte y volver a intentarlo. Con TUS pensamientos, con TU creatividad, con TU forma de ser y con TUS principios.

Tenés el mérito de estar viviendo tu propia vida.

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martes, 8 de julio de 2008

Terapia de Autoanálisis

Esta práctica, ideada originalmente por el renombrado maestro del psicoanálisis Sir Von Gastón, permite eliminar, ordenar, limpiar, estandarizar y disciplinar la mente, involucrando a todo el personal mental. Es una especie de Kaizen o 5 "S".

En realidad el método consiste en escribir cualquier cosa que salga de su masa encefálica, plasmarla en papel, Word trucho o Bloc de notas. Ya sean sentimientos, ideas, reflexiones o pelotudeces (que termina siendo lo que surge principalmente), este aclamado tratamiento permite al paciente -ya sea un potencial psicópata, un coprofílico amante del beso negro o un uro-necro-pedo-zoofílico (aquel que siente placer al beber orina de animales menores de edad muertos)- descargar tensiones internas y ser más inofensivo que babosa en montaña de sal.

¿Cómo MIERDA se logra esto? Se preguntará usted, mientras se rasca la nariz con el dedo anular, la oreja con el índice y el culo con el meñique. Bien, a continuación se darán consejos, y un ejemplo práctico para demostrar las asombrosas conclusiones a las que se puede llegar.

Para empezar, se debe plantear una palabra o frase, y preguntarse el porqué de la misma. Bueno, vayamos al grano. No al grano literalmente, en este momento no me aquejan problemas de picazón.

Primero, digo cualquier palabra que se me ocurra.

Caca.

Ahora, planteemos la pregunta.

¿Por qué se me ocurrió caca?

Puede ser por varios motivos.
1)Tuve un dia de mierda.
2)Me quedó grabada a fuego en la mente la imagen del coprofílico.
3)Soy un degenerado.

Por ahora, excluiremos las opciones 1 y 2, que serán explayadas en otra ocasión. Basándonos en la opción 3, planteemos otra pregunta:

¿Por qué me parece que soy un degenerado?

La degeneración puede estar referida a distintas cosas. El material genético de las células que forman mi cuerpo se va degenerando hasta que éstas mueren. Por lo tanto, yo podría considerarme degenerado, ya que estoy formado por estas células.

También puede referirse a una degeneración de mis valores éticos y morales. Esto significa que en un pasado, mis valores morales eran superiores a lo que son ahora, y han ido degenerando con el tiempo. Por lo tanto, una conclusión a la que se puede llegar es que cuando nacemos, poseemos una gran cantidad de valores éticos y morales, y éstos se van perdiendo con el tiempo, hasta quedar convertido en lo que se llama comúnmente “viejo degenerado” o "viejo verde".


En conclusión, me estoy convirtiendo en un viejo verde. Al menos me voy a poder afiliar al partido ecologista, liderado en conjunto por Guido y el Hombre Árbol.

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lunes, 30 de junio de 2008

Never Let Go - Camel





Otro gran tecladista, Peter Bardens, en una gran banda del rock progresivo, Camel.


Camel es una banda británica formada en 1971. Pertenece al género musical del rock progresivo.
Considerada como una de las mejores bandas surgidas de la escena progresiva de la década de 1970, Camel experimentó con elementos propios del jazz, la música clásica, el blues e incluso la música electrónica, para crear álbumes de notable creatividad y precisión técnica.
Asociada por la crítica musical al movimiento o sub-género "Escena Canterbury" junto con Caravan y otros grupos.



Ésta canción puede encontrarse en el primer disco de la banda, titulado "Camel". A continuación, información sobre ese disco:
"Camel", 1973

Canciones:
1. Slow Yourself Down (4:45)
2. Mystic Queen (5:40)
3. Six Ate (6:05)
4. Separation (3:57)
5. Never Let Go (6:22)
6. Curiosity (5:56)
7. Arubaluba (6:29)

Tiempo total: 39:14 minutos


Músicos:
- Andy Ward / batería, percusión
- Doug Ferguson / bajo, vocales (pista 2 y 6)
- Peter Bardens / teclados, vocales (pista 5)
- Andy Latimer / guitarra, vocales (pista 1 y 4)


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viernes, 27 de junio de 2008

Quién sos?

Situación hipotética:
"Persona pelotuda" (soyunapersonapelotuda@hotmail.com) te ha agregado a su msn. ¿Deseas aceptarlo en tu lista de contactos?.
Click en Aceptar.
Persona pelotuda ha iniciado sesión.

Persona pelotuda dice: wenazz
Yo dice: Hola.
Persona pelotuda dice: komo stazz?
Yo dice: Sentado.
Persona pelotuda dice: jejejejeje (con letras saltarinas que tardan 10 min en cargar)
Persona pelotuda dice: K kontazz??
Yo dice: Cuentos. De ciencia ficción.
Persona pelotuda dice: jejejejeje
Persona pelotuda te ha enviado un zumbido.
Persona pelotuda dice: kien sos¿¿¿

Y aquí es cuando "Persona pelotuda" me pone ante un gran dilema. No sólo porque yo debería ser quien preguntase eso, ya que ella me agregó a mí y no al revés.
También debido a que la pregunta "¿Quién sos?" es una pregunta sin respuesta. No podés explicar en pocas frases toda una vida de experiencias que van formando tu identidad como individuo. Puedo decir: soy Adriel. ¿Qué estoy diciendo con eso? Un nombre. A lo sumo podés resumir tu aspecto físico y partes de tu personalidad, pero probablemente ni en toda la vida uno puede llegar a saber quién es. Quizás sería como un objetivo inalcanzable, y la búsqueda de ese objetivo es un objetivo en sí mismo.
O sea, cuando vos te proponés un objetivo muchas veces lo que te da más felicidad no es llegar al objetivo sino el camino por el cual lo intentaste lograr. Una vez que llegás al objetivo, te puede dar satisfacción, pero tenés que plantearte otros objetivos nuevos, intentar superarte aún más. Si no se tuviesen objetivos, no tendría sentido seguir viviendo. Quizás el saber quién sos podría ser el objetivo inalcanzable que le da sentido a tu existencia.

O quizás no hay que buscarle la quinta pata al gato, el pelo al huevo, o el plasma 52" a un indigente, y dejar de buscar sentidos ocultos en donde no los hay.

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miércoles, 25 de junio de 2008

Child In Time - Deep Purple



Jon Lord, el maestro del Hammond.

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sábado, 21 de junio de 2008

Juancito - Biografía no autorizada


Voy a revelar la historia de Juancito. Él llegó en un asteroide a la Tierra hace millones de años, junto con muchos otros compañeros de su raza, quienes venían en una excursión turística para realizar deportes extremos.

Desafortunadamente, el guía se había tomado unas cuantas copas de más antes de llegar, y estrelló el asteroide contra el océano, en donde Juancito tuvo que sobrevivir largas eras, evolucionando y modificando su ADN. Para sobrevivir, se iba morfando otros compañeros de excursión, quienes a su vez se iban reproduciendo y poblando el planeta.

Luego de largas eras, ya era un embole para él esa vida de nadar y morfar. Por lo tanto decidió salir a tierra firme. Y allí no pudo contener su emoción al ver a otros de su especie, seres capaces de comunicarse con él. Pero no se dió cuenta que él ya no era de esa especie, que debido a sus mutaciones, ya no era aceptado como un congénere. Rechazado, golpeado física y emocionalmente, se refugió en una caverna secreta, en donde se dedicó a llorar mediante ultrasonidos (que es su forma de comunicarse).

Afortunadamente, yo poseo la capacidad de captar telepáticamente esos ultrasonidos, y decidí brindarle mi apoyo moral. Es por eso que lo adopté como mascota. Es realmente bondadoso e inofensivo, pese a su aspecto. Compartimos muchos momentos juntos, es más, en este momento me está acompañando mientras escribo esto... Es raro, a veces siento que me manipula para lograr algún maligno objetivo... Por ejemplo, no pude resistir mi negativa de sacarlo a pasear, me terminó convenciendo, y ahí afuera... pobre, estaba débil, no le pude negar un pequeño bocado de carne humana. No quedaba otra, era esa viejita o Juancito, y no tuve elección.

Fue un proceso rápido e indoloro, la inmovilizó con un grito ultrasónico y luego le arrancó la cabeza de cuajo. Ni un atisbo de dolor para la viejita. Y bueno, Juancito es carnívoro, no es su culpa. En este momento ya hace unos días que no come nada, debe tener hambre... Esperá Juancito, termino de escribir esto y te saco a pasear... NO, ESPERÁ! DEJAME! basst.....





ATENCIÓN, A TODOS LOS PLANETAS DE LA CONFEDERACIÓN SOLAR.
JUANCITO HA ASUMIDO EL CONTROL.

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jueves, 12 de junio de 2008

Exilio en el Infierno - Isaac Asimov

—Los rusos —puntualizó Dowling— enviaban prisioneros a Siberia mucho antes que el viaje espacial fuera algo cotidiano. Los franceses usaban la Isla del Diablo con ese propósito. Los ingleses los despachaban a Australia.
Estudió el tablero y detuvo la mano a unos centímetros del alfil.
Parkinson, al otro lado del tablero, observaba distraídamente las piezas. El ajedrez era el juego profesional de los programadores de computadoras, pero, dadas las circunstancias, no sentía entusiasmo. Estaba molesto. Y Dowling tendría que haberse sentido peor, pues él programaba el alegato del fiscal.


El programador solía contagiarse de algunas características que se atribuían a las computadoras, como la carencia de emociones y la impermeabilidad a todo lo que no fuera lógico. Dowling lo reflejaba en su meticuloso corte de cabello y en la pulcra elegancia de su atuendo.
Parkinson, que prefería preparar la defensa de los casos legales en que participaba, también prefería descuidar deliberadamente aspectos de su apariencia.

—Quieres decir que el exilio es un castigo tradicional y que, por lo tanto, no es particularmente cruel —comentó.
—No, sin duda es cruel, pero también tradicionalmente, en la actualidad, se ha convertido en la disuasión perfecta.

Dowling movió el alfil sin levantar la vista. Parkinson sí la levantó, aunque involuntariamente.
No vio nada, desde luego. Estaban en el interior, en el cómodo mundo moderno adaptado a las necesidades humanas y protegido contra la intemperie. Fuera, la noche resplandecería con la luz del astro.
¿Cuándo la había visto por última vez? Hacía mucho tiempo. Se preguntó en qué fase se encontraría. ¿Llena? ¿Menguante? ¿Creciente? ¿Era una brillante uña de luz en el cielo?

Debía ser una vista adorable. Lo fue en otros tiempos. Pero hacía siglos de eso, antes que el viaje espacial fuera común y barato y antes que el entorno se volviera tan refinado y estuviese tan controlado. Ahora, esa bonita vista en el cielo era una nueva y horrenda Isla del Diablo pendiendo en el espacio.
Nadie se atrevía a llamarla por su nombre. Ni siquiera era un nombre, sólo una silenciosa mirada hacia el cielo.

—Podías haberme dejado programar el alegato contra el exilio en general —dijo Parkinson.
—¿Por qué? No habría alterado el resultado.
—Éste no, Dowling. Pero podría influir en casos futuros. Los castigos futuros se hubiesen conmutado por sentencia de muerte.
—¿Para un culpable de destruir el equipo? Estás soñando.
—Fue un acto de furia ciega. Hubo intento de dañar a un ser humano, de acuerdo, pero no se intentó dañar el equipo.
—Nada, eso no significa nada. La falta de intención no es excusa en estos casos, y lo sabes.
—Debería ser una excusa. Eso era precisamente lo que yo deseaba alegar.
Parkinson adelantó un peón para proteger el caballo.
Dowling reflexionó.
—Tratas de continuar atacando a la reina, Parkinson, y no te lo permitiré... Veamos... —Y mientras meditaba, dijo—: No estamos en los tiempos primitivos, Parkinson. Vivimos en un mundo superpoblado, sin margen para el error. Bastaría con que se fundiera un consistor para poner en peligro a una considerable franja de la población. Cuando la ira pone en peligro toda una línea energética, es algo serio.
—No cuestiono eso...
—Parecías cuestionarlo cuando elaborabas el programa de la defensa.
—No. Mira, cuando el haz de láser de Jenkins atravesó la distorsión de campo, yo mismo estuve expuesto a la muerte. Una demora mayor a un cuarto de hora habría significado el fin para mí también, y lo sé perfectamente. Sólo sostengo que el exilio no es el castigo apropiado.

Tamborileó sobre el tablero para mayor énfasis, y Dowling sujetó la reina antes que se cayera.

—Estoy sujetándola, no moviéndola —murmuró. Recorrió con la vista una pieza tras otra. Seguía dudando—. Te equivocas, Parkinson. Es el castigo apropiado porque no hay nada peor y se corresponde con el peor delito. Mira, todos dependemos por completo de una tecnología compleja y frágil. Una avería podría matarnos a todos y no importa si la avería es deliberada, accidental u obra de la incompetencia. Los seres humanos exigen la pena máxima para cualquier acto así, pues es el único modo de obtener seguridad. La simple muerte no es lo suficientemente disuasoria.
—Sí que lo es. Nadie quiere morir.
—Y nadie quiere vivir allá en el exilio. Por eso hemos tenido un solo caso en los últimos diez años y únicamente un exiliado. ¡Vaya, a ver cómo te las arreglas ahora!

Movió la torre de la reina una casilla a la derecha.
Se encendió una luz. Parkinson se puso de pie.

—La programación ha terminado. La computadora ya tendrá el veredicto.
Dowling levantó la vista con una expresión flemática.
—No tienes dudas sobre el veredicto, ¿eh? Deja el tablero como está. Seguiremos después.

Parkinson estaba seguro que no tendría ánimos para continuar la partida. Echó a andar por el corredor hacia el juzgado, con su paso ágil de costumbre.
En cuanto entraron Dowling y él, el juez se sentó y luego entró Jenkins, flanqueado por dos guardias.
Jenkins estaba demacrado, pero impasible. Desde que sufrió aquel ataque de furia y, por accidente, dejó todo un sector sumido en la oscuridad mientras atacaba a un compañero, debía conocer la inevitable consecuencia de su imperdonable delito. No hacerse ilusiones sirve de ayuda. Parkinson no estaba impasible. No se atrevía a mirar a Jenkins a la cara. No podría haberlo hecho sin preguntarse, dolorosamente, qué pensaría Jenkins en ese momento. ¿Acaso absorbía con cada uno de sus sentidos todas las perfecciones de aquel confort antes de ser arrojado para siempre al luminoso infierno que surcaba el cielo nocturno? ¿Saboreaba aquel aire limpio y agradable, las luces tenues, la temperatura estable, el agua pura, el entorno seguro diseñado para acunar a la humanidad en un dócil confort?
Mientras que allá arriba...
El juez pulsó un botón y la decisión de la computadora se convirtió en el sonido cálido y sobrio de una voz humana normalizada.

—La evaluación de toda la información pertinente, a la luz de la ley de la nación y de todos los precedentes relevantes, lleva a la conclusión que Anthony Jenkins es culpable del delito de destruir el equipo y queda sometido a la pena máxima.
Sólo había seis personas en el tribunal, pero toda la población lo escuchó por televisión.
El juez empleó la fraseología de costumbre:
—El acusado será trasladado al puerto espacial más cercano y, en el primer medio de transporte disponible, será expulsado de este mundo y vivirá exiliado mientras dure su vida natural.

Jenkins pareció encogerse, pero no dijo una palabra.
Parkinson se estremeció. ¿Cuántos lamentarían la enormidad de semejante castigo, fuera cual fuese el delito? ¿Cuánto tiempo pasaría para que los hombres tuvieran la humanidad de eliminar para siempre el castigo del exilio?
¿Alguien podría imaginar a Jenkins en el espacio sin sentir un escalofrío? ¿Podían pensar en un congénere arrojado para toda la vida en medio de la población extraña, hostil y perversa de un mundo insoportablemente caluroso de día y helado de noche, un mundo donde el cielo era de un azul penetrante y el suelo de un verde más penetrante e intenso aún, donde el aire polvoriento se arremolinaba tumultuoso y el viscoso mar se levantaba eternamente?

Y la gravedad; ese pesado, pesado, eterno ¡tirón!
¿Quién podía soportar el horror de condenar a alguien, cualquiera que fuese la razón, a abandonar el acogedor hogar de la Luna para ir a ese infierno que flotaba en el cielo: la Tierra?

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