Me molesta la gente que vive lamentándose de su vida. Los que se creen que hay una conspiración en su contra, los que piensan que todos viven más felices que ellos, los que se preguntan qué hicieron para merecer la situación por la que están viviendo. No, lo que vivís no es culpa de otros, capaz que tampoco de vos. O quizás si, pero eso no cambia el pasado. Hay situaciones que simplemente tenés que aceptar, son así, no hay vuelta que darle. Son irreversibles. Hay otras que, por el contrario, sí se pueden cambiar. Pero no van a cambiar por el solo hecho de lamentarse, cada uno debe tomar la iniciativa de su vida y ocuparse de buscar las soluciones.
lunes, 29 de septiembre de 2008
jueves, 4 de septiembre de 2008
Quitando ladrillos del muro
Nunca te pusiste a pensar qué increíble es el ojo? Una forma perfecta para moverse sin dificultad en casi cualquier dirección, la capacidad de captar infinitas tonalidades de colores, movimiento, dimensiones espaciales... Y la habilidad de captar la atención, de comunicar tantas cosas con sólo una mirada, es realmente asombrosa. Mantener una mirada a los ojos del otro por más de un segundo puede ser un momento incómodo al principio. Uno no entiende el motivo de la mirada, el otro no sabe cómo va a reaccionar ante la mirada el anterior. Pero puede suceder que en un momento todo resulte claro, que las miradas traspasen los ojos y lleguen a entender. Y en ese momento quizás la mirada seria o extrañada se convierta en una mirada amistosa, en una sonrisa, aquella sonrisa que desde un primer momento cautiva, y brinda una sensación indescriptible de felicidad. La felicidad de tener la certeza de que esa sonrisa está pura y exclusivamente dirigida hacia mí.
Y luego, los temores de siempre, completamente irracionales por supuesto, y no por eso menos potentes y paralizantes. Nuevamente el bloqueo cerebral, y la voz que grita en el interior "DECÍ ALGO" y que es peor, porque bloquea aún más. Y finalmente, lo mismo de siempre, seguimos siendo dos desconocidos que se cruzan miradas una vez cada mes y medio, 2 meses. Y el vano intento de ser positivo, de engañarme diciendo "La próxima vez me animo".
Tengo la certeza de que yo mismo construí este muro mental, como defensa, para evitar el rechazo, el quedar en ridículo. Sin embargo, lo que me servía de defensa terminó eclipsando y ocultando mi personalidad. La única manera de escapar a ese bloqueo es derribando el muro, que al fin y al cabo, soy simplemente yo mismo. Esa lucha con uno mismo es difícil y requiere mucha fuerza de voluntad, pero esta vez estoy dispuesto a vencerme porque tengo una motivación, un objetivo concreto y único.
No sé por qué posteo esto. Quizás me arrepienta y lo borre, quizás no lo publique nunca. Pero el simple hecho de haber intentado algo que no se me hubiese cruzado por la cabeza hace no tanto tiempo hace que valga la pena escribirlo. Por más que no lo leas, por más que no te importe.